GRUPOS ARMADOS EMERGENTES

“Desmovilización como tal no ha habido” dice el Banco de Datos del CINEP. Hablar de grupos disidentes, rearmados o emergentes es desconocer el hecho de la continuidad de los mismos grupos paramilitares. “Don Mario” domina en los territorios de Mancuso, de “Don Berna” y del “Alemán”.

Tal vez han cambiado los nombres: Águilas Negras, Autodefensas Campesinas de Nariño- ACN, Los Nevados, Los Rastrojos, Organización Nueva Generación- ONG, etc.), pero ellos ocupan el mismo territorio que ocupaban las AUC, usan sus mismos métodos, siguen su misma estrategia. Comienzan con campañas de “limpieza social”, hasta lograr el control completo. Sigue la destrucción de las organizaciones sindicales, campesinas, eclesiales, comunidades de paz y la persecución contra los líderes y los defensores de los derechos humanos. Con frecuencia llegan acompañados por la Fuerza Pública o con su aquiescencia. La revista Noche y Niebla 37, órgano del Banco de Datos, en su número correspondiente al período enero-junio de 2008, insiste en la continuidad de los llamados “falsos positivos”.

O sea que grupos de la Fuerza Pública siguen usando las tortura, desapariciones, amenazas, ejecuciones o detenciones arbitrarias y reportando a las víctimas como “guerrilleros dados de baja en combate” o como importantes “logros de la Fuerza Pública en defensa de la seguridad democrática”. Mediante mapas y cifras los investigadores del Banco de Datos muestran cómo en el año 90 se registró un promedio de 43 crímenes perpetrados por ‘paracos’. En el 2002, con el inicio de la “desmovilización”, se contabilizaron 875 crímenes. En el 2007 se registran 510 crímenes y en lo que va de enero a junio del 2008 hay 215 casos comprobados entre personas ejecutadas, desaparecidas, heridas, torturadas.

Los departamentos más afectados: Antioquia, los Santanderes, Meta, Chocó, Valle del Cauca, Nariño, la Costa Caribe y la región del Magdalena Medio. Estos datos muestran, además, que los paramilitares han mantenido el control en las mismas zonas históricas: Antioquia, Magdalena Medio, la Sierra Nevada y el Meta. Desde allí se han expandido hacia el Pacífico, Cauca, Nariño, Arauca, Norte de Santander y el Eje Cafetero. En Barrancabermeja, entre enero y julio de 2008 asesinaron a 44 personas.

En Tumaco en el mismo semestre cometieron 180 asesinatos. Este dato proviene de la Diócesis de Tumaco que ya había reportado 101 muertes violentas entre el 1 de agosto y el 26 de noviembre de 2007. En medio de todas estas sombras brilla una chispa de esperanza: hay un incremento en las denuncias desde el año 2000 hasta hoy. Pareciera que algunas medidas oficiales y los esfuerzos de la justicia, hostigada por el Presidente de la República, han dado a las víctimas el coraje necesario para levantar su voz. La esperanza no muere.

alejandroangulo@cinep.org.co