¡Que nadie diga que no pasa nada!

En el mes de junio de 2009 la Diócesis de Tumaco publicó un extenso informe sobre la situación social de toda la costa de Nariño en que se especificaban numerosos casos de muertes, violaciones a los De- rechos Humanos, extorsiones y desplazamientos que azotaron toda esta región de Nariño durante los últimos 12 años, con el fin de que todos los estamentos de nuestra sociedad pudieran tener un conoci- miento suficiente de esta parte de nuestro país y todos pudiéramos cooperar en su transformación.

Nos ha parecido conveniente ir actualizando esta relación y por eso en este año queremos ofrecer nuevos informes de muchos de los acontecimientos que siguen perturbando la paz y la tranquilidad de nuestra región y con ello obstaculizando su desarrollo.

Cada uno de Uds. podrá observar cómo esa paz que tanto anhelamos sigue siendo esquiva para todos los que vivimos en esta costa. Con dolor vemos que los asesinatos, violaciones a los derechos humanos y extorsiones continúan dándose en gran número y la inseguridad se hace cada vez más presente en nuestras poblaciones y veredas.

Hemos de reconocer que las autoridades legítimamente constituidas han redoblado sus esfuerzos para ofrecer seguridad a los habitantes, aumentando su presencia y aplicando las acciones punitivas a los de- lincuentes. Sin embargo estas acciones no resuelven el problema de fondo porque se trata de males que se han radicado profundamente en la sociedad y nuevamente se presentan de una u otra forma desa- fiando muchas veces los controles establecidos y presentándose en nuevas formas delictivas.

El objetivo de la presentación de estos nuevos hechos que ofrecemos no es simplemente una acción meramente periodística de lo que está pasando en la región sur del Pacífico sino dar elementos que nos permitan a todos encontrar caminos para que todos los ciudadanos, todas las fuerzas vivas de nuestra sociedad, todos los hogares, co- laboremos para que lleguemos a ser una región de convivencia, de trabajo honrado, de cultivos lícitos, de respeto a la vida y bienes de las personas y así lleguemos a ser una auténtica comunidad digna y próspera.

Otra de las metas que nos proponemos con esta publicación es lograr que en la medida de lo posible se dé una reparación a las víctimas del conflicto. No podemos permitir que los que han perdido sus padres, hijos, familiares, sus haberes, su trabajo queden en el desamparo. El Estado como garante del bienestar de los ciudadanos está en la obligación de hacer las gestiones necesarias para que las víctimas tengan una reparación apropiada en sus familias, en su honra y en sus bienes como lo afirma la Constitución Política de nuestra nación.

Igualmente es necesario emprender una reeducación de las personas para que cada uno desde su realidad personal, familiar y social aporte soluciones a los problemas que nos agobian. Es preciso llegar a tener familias bien constituidas, unidas, con una sana educación para que desde el seno del hogar se asuman los principios humanos, éticos, civiles y religiosos que ayuden a orientar a todos en el cumplimiento de sus deberes y la custodia de sus derechos.
Esperamos que esta publicación sea por tanto un aporte positivo que nos permita construir un mundo mejor para todos los que conforma- mos esta costa de Nariño y para las futuras generaciones.

GUSTAVO GIRON HIGUITA OCD Obispo de Tumaco

[Descargar documento completo]