Trochas de Memoria 4 ¡Trochando por caminos de la memoria!

El Banco de Datos del Suroriente Colombiano se complace en presentar la revista Trochas de Memoria en su cuarto número. Un nuevo paso significativo mostrando que se sigue avanzando por los caminos de la verdad de la mano de las víctimas. Un esfuerzo que trata de develar los misterios de toda índole encerrados en cada hecho victimizante, perpetrado bajo la sombra del engaño, de la sindicación, de la falsedad, de la sed de sangre justificada solamente por la perversidad propia de la violencia. Avanzamos hacia la verdad por los caminos de la memoria.

Trochas de memoria manifiesta una marcha entre dificultades.

El Banco de Datos ha venido avanzando de manera muy tortuosa por los caminos de la verdad y la memoria. Parece una verdadera trocha por lugares cada vez más inhóspitos plagados de toda clase de dificultades que entorpecen constantemente. La meta está definida y con cada caso esclarecido, denunciado, o con cada víctima que sale de su ostracismo muestra un avance fundamental. Pero:

* los miedos justificados por amenazas como nubarrones se ciernen sobre los territorios rurales y sectores urbanos frecuentados por las víctimas;
*la ausencia de recursos que hacen posible la logística quieren hacer inoperante el ejercicio;
* un activismo creciente surgido con las leyes que buscan responder a la realidad de las víctimas parece oscurecer cada día más el horizonte haciendo perder la orientación del camino.

Reparaciones no reparadoras.

Nuevas realidades en la vida de las víctimas, surgidas con las diversas propuestas reparativas oficiales, las ponen en tensión constante. Muchos(as) buscan una reparación económica que al obtenerla se les convierte en objeto de disputas y peleas entre los integrantes de la misma familia que les conlleva a sepultar los amores, los sueños, los proyectos y el sentido del rechazo contra la violencia de que fueron objeto. Queda en el fondo el sin sabor de una crueldad presente, de unos pesos que han querido remediar la ausencia de una vida y una dignidad que reclama, una existencia cuya afrenta no hay con qué repararla! Se reciben los pesos pero la reparación no se siente, la enfermedad permanece! El valor económico jamás llegará hasta las profundidades de la dignidad mancillada, el reclamo por la justicia es más profundo!

El riesgo de una lectura parcializada de la historia.

La supuesta desmovilización del paramilitarismo trajo como condición la confesión de los crímenes causados por cada implicado. Desde entonces se han ido haciendo grandes revelaciones respecto a la criminalidad respectiva. Se ha podido llegar a fosas comunes, se han aclarado algunas responsabilidades de crímenes, es un proceso que aún avanza. Este tipo de revelaciones ha permitido que se dé una mirada de memoria desde la realidad de los victimarios, desde sus declaraciones acomodadas para lograr beneficios jurídicos. Con un cinismo desconcertante confiesan sus crímenes y las crueldades utilizadas, hasta responden a las preguntas de las víctimas, siempre legitimando la acción con el supuesto de estar favoreciendo la institucionalidad y el orden del país.

Surge entonces la inquietud: ¿Su verdad, es la verdad? Será así de no anteponer otra mirada, si no se da otra palabra con mayor vehemencia, con mayor atención y respaldo. Ese es solamente un punto de vista, como dicen: no es más que un cuestionado punto en medio de una realidad, es el punto de vista de los victimarios, acomodado a sus intereses y en abierta contradicción con la realidad de las víctimas. Los(as) colombianos(as) no nos podemos quedar con esa supuesta verdad por no hacer el esfuerzo de escuchar de manera primordial a las personas afectadas en el clamor de su dolor acallado. Es imperativo escuchar y conocer la verdad desde las personas afectadas de tanta confesada criminalidad.

La verdad como horizonte de la mirada del Banco de Datos

Dar pasos sinceros hacia la verdad es característica primordial en el transitar del Banco de Datos, lo hace junto a víctimas que de manera organizada y solidaria, en diálogo de pares, recogen los relatos que se hacen públicos y se incorporan a la visibilización y al reclamo de justicia. Cada detalle es fundamental, en otras ocasiones hemos insistido en la importancia de la corrección de detalles de cada caso, en la complementariedad junto con otros elementos, en los vacíos del relato comunitario y organizacional en el que se inscribe.

La fuente de la verdad que nos interesa está en cada víctima. Quien ha sentido un dolor semejante tiene a la vez la mayor habilidad para llegar a otras víctimas y acceder a su verdad. Son ellas y ellos quienes junto a la historia de su vida guardan valiosísimos elementos que aportan a la verdad que se va haciendo nacional. Es un camino que permite visualizar parte de la verdad a través de elementos que ayudan a la reconstrucción de la memoria y a la conservación de su historia, con todo el trasfondo humano y jurídico que pueda tener.

Importancia de la categorización de la memoria.

La importancia de la memoria, así como la manifiesta el Banco de Datos del suroriente Colombiano, viene de tiempos antiguos, desde el punto de vista cristiano, ya en el libro del Éxodo se encuentra una recomendación como elemento salvador (Ex. 12,17) se recomienda celebrar de generación en generación pues “ese día es el día en que hice salir de Egipto”... con ello se asegura la actualización del sentido de la liberación para que no se olvide jamás (Dt.6,20). También Jesús ante la actualización de su propuesta salvadora sugiere la práctica del memorial con unas palabras semejantes: “hagan esto en memoria mía” (Lc.22,20). Que no es la actualización de un recuerdo sino la incorporación en el misterio, en nuestro caso, al valor de la dignidad mancillada que busca ser restablecida. Con ese sentido de memoria ningún humano puede sentirse excluido de la importancia de una acción que reclamará por siempre un “¡Nunca Más!”, como garantías de no repetición.

La importancia de la acción del banco se circunscribe en la categorización que se le dé al aspecto de verdad y memoria. En algunos espacios ha sido señalado como promotor de nuevos dolores, de abrir heridas, de actualizar rencores. Según esta interpretación el pasado se queda en el pasado y el olvido de una acción cruel es posible, el ser humano nada arrastra de él en su historia. Apreciación falsa. El ser humano es también producto de su propia historia que lo está reconstruyendo constantemente. La historia es el “libro de la vida” donde la sabiduría habla, regaña, orienta a quien está dispuesto al aprendizaje, o en nuestro caso, condiciona, ensimisma, enferma a quien la acalla sin reelaborar. La memoria es oportunidad para reaprender, reelaborar, hacer los ajustes correspondientes para que la dignidad de la vida sea apreciada en su sacralidad. Es una acción que recoge en un cofre de oro las dignidades, los proyectos, los planes de vida truncados por una acción irracional contra la vida misma permitiendo reconocer la inutilidad del método transformador que introduce a la violencia como posibilidad.
Hacer memoria es rescatar el valor de la vida.

El manto del olvido hace florecer la impunidad que potencializa a su vez toda forma de criminalidad por la ausencia de justicia. La acción de memoria rescata la importancia del valor de la justicia, el valor de cada persona y todo lo que ella envuelve, lo que ella es. Trochas de Memoria es sólo un paso, no la llegada del camino. Pero sí es una motivación para seguir avanzando, un norte que va indicando donde dar un segundo paso, y la importancia de integrar a otras y otros en el mismo recorrido. Es suma e integración de individualidades o familiaridades adoloridas y resentidas en camino de nuevas lecturas y acompañamientos que reivindican sus derechos exaltando el valor de su dignidad.

Cada nombre mencionado o cada resto humano desenterrado de una fosa, encontrado como si fuera “sin nombre” es de una persona con genealogía, con historia, con cultura, con planes y proyectos de vida y proveniencia de territorios. Todo ello entre lo más valioso de la existencia del ser humano.

El Banco de Datos del Suroriente Colombiano pone en sus manos su cuarto ejemplar de Trochas de la Memoria. Una revista cargada de mucho trabajo, de mucha decisión, de mucha vida, de mucho amor. Dar a conocer su información es su reto, complementarla como aporte a la verdad, permitir que otras personas la lean y hasta se animen a dar a conocer sus situaciones de dolor, está entre las posibilidades. Puede ser utilizada como material de investigación, como base para un acompañamiento más cercano a personas afectadas por la violencia política, como motivación para que a través de actos conmemorativos se acompañe a las víctimas afectadas y se reclame porque no se admita más una acción semejante.

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